TRUCO O MALTRATO

CALABAZA2

*Post escrito por Miguel Lorente Acosta.

Cuando la vida está organizada sobre el truco, al final es el maltrato el que decide.

La normalidad que tenemos hoy es el truco del machismo, su gran engaño para mantener esa posición de poder que da beneficio a los hombres, y entrega caramelos a las mujeres que cumplen bien con los papeles y funciones que ellos les han otorgado a través de la cultura, o por el contrario reciban el susto de la crítica y el rechazo. La situación es tan tramposa y falaz que aún hoy el feminismo, que sólo busca la Igualdad, se presenta como una amenaza, y el machismo con su violencia y discriminación como una garantía.

No puede haber trato cuando el premio es la desigualdad, la violencia de género, el abuso, la discriminación de las mujeres y de todo lo que no se ajuste al modelo androcéntrico. Presentar la imposición del machismo como algo natural y propio de la condición humana basada en las diferencias físicas y emocionales entre hombres y mujeres, es el gran truco.

Quien tiene el poder, y el machismo se lo ha dado a los hombres y a su forma de entender la convivencia, tiene la capacidad de ocultar la realidad detrás de lo que ellos consideran que debe tomarse como verdad. Un ejemplo lo tenemos en lo que ha ocurrido con el día de Halloween y su significado, que se ha ido transformando hasta integrarlo como parte de la realidad con un sentido completamente distinto al original. Veamos lo que nos dice la historia.

El día 31 de octubre la cultura Celta celebraba la despedida del año, una forma de decirle adiós a la temporada de luz y calor en la que se recogían las cosechas, y de anunciar la llegada de la temporada de frío y oscuridad. Los ritos celebrados alrededor de los cambios de temporadas favorecían la creencia de que el señor de la muerte y príncipe de la oscuridad, llamado Shamhain, regresaba para tomar prisionero al sol y convocar a los espíritus de los muertos. Y el momento de hacerlo era cuando se debilitaba la barrera entre ambos mundos (el de la luz y las tinieblas), que era llamada Escudo de Lugo (el día solar), justo en los cambios de temporada.

El día de Shamhain (posteriormente Halloween), los druidas celtas hacían recordar a los muertos, y celebraban la muerte como continuidad de la vida, no como su final. Posteriormente los romanos, al invadir las tierras se apropiaron de parte de sus tradiciones y creencias, pasando a conmemorar en esa fecha el día de Pomona (año nuevo), por lo que terminaron por unificar ambas celebraciones.

La fiesta cristiana de Todos los Santos se uniría a esos días con posterioridad, pero tuvo un origen y significado completamente distinto. Ya en el siglo IV la Iglesia de Siria dedicaba un día del año a recordar a “todos los mártires”, y tres siglos más tarde (año 615) el Papa Bonifacio IV hizo transformar un templo romano dedicado a todos los dioses en un templo cristiano en conmemoración de todos los santos. Años más tarde, en el 741, el Papa Gregorio III cambió la fecha a la misma época en que se celebraban las fiestas paganas que hacían referencia a la muerte y a los difuntos, trasladando la celebración del día de Todos los Santos al día 1 de noviembre. Pero no fue hasta un siglo más tarde, en el año 840, cuando el Papa Gregorio IV estableció que esta fiesta se celebrara universalmente, por lo que ante el significado de la misma, y dados los numerosos preparativos que conllevaba su celebración, la víspera, el 31 de octubre, adquirió un protagonismo especial en las regiones que habían estado bajo la influencia celta, sobre todo en la cultura anglosajona, llamando a ese día el “All Hallow’s Eve”, que venía a significar la “Víspera de Todos los Santos”. Posteriormente, según aparece en diferentes textos de distintas épocas, esa denominación fue transformándose sucesivamente hacia “All Halloweed Eve”, “All Halloweed Even”, hasta que finalmente quedó como “Halloween”.

Ese día de Halloween, que aún no era una fiesta propiamente religiosa, sino su preparación, al coincidir con el día de Shamhain recogió el testigo de la tradición pagana y de las costumbres celtas que hablaban del regreso de los muertos a sus casas para visitar a sus familiares, para lo cual estos se vestían con disfraces horribles, pues consideraban que de esa forma se relacionaban mejor con las almas de los seres queridos. Con el tiempo, estas costumbres arraigaron de una forma especialmente festiva en Estados Unidos con la inmigración inglesa e irlandesa, donde cada año se celebran las fiestas de Halloween para dar entrada a la fiesta religiosa, al igual que ocurre en otra época del año con la llegada de la primavera y las fiestas del carnaval y la cuaresma.

Vemos cómo de una celebración pagana se pasa a una religiosa, del carácter oscuro inicial alrededor de la muerte se cambia a una fiesta, y el contexto íntimo y familiar se transforma en algo público y social.

La sociedad actual está llena de trucos y trampas contra las mujeres y la Igualdad, también contra los hombres que se dejan caer en ese juego, pero quien las coloca en el camino son aquellos que tiene el poder y la capacidad de disimularlas y esconderlas bajo la hojarasca de la normalidad, la costumbre, la tradición, la historia… y cualquier otro argumento para que todo siga igual, aunque sea cambiando el significado de cada cosa.

Es lo que vemos cuando todavía se dice que la violencia de género es normal, así lo piensa el 3% de la UE según el Eurobarómetro, y así lo indica el 40% de las mujeres maltratadas que no denuncian a pesar de sufrir agresiones, por pensar que la violencia sufrida no es “suficientemente grave”. También tiene que haber truco cuando el homicidio de un aficionado al fútbol, como ocurrido con la muerte de Jimmy, seguidor del Deportivo de la Coruña, dio lugar a una revolución en el mundo del deporte, y cuando 70 homicidios de mujeres ¡cada año!, a penas levantan una respuesta ni una crítica más allá del dolor. Y es una trampa que produciéndose 700.000 casos de violencia de género al año, de los cuales sólo se denuncia un 22%, el debate social alrededor de esta violencia sea el de las “denuncias falsas”, cuando la Fiscalía General del Estado las ha cuantificado en el 0’017%.

Nada es casualidad, si hay trucos y hay trampas es porque hay tramposos. Y si hay tramposos que engañan a través de la normalidad y la tradición para ocultar la violencia y así mantener sus privilegios, es porque el maltrato y la violencia contra las mujeres forman parte de la gran falacia de una cultura basada en la desigualdad.

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