MARZO, ABRIL, MACHO Y JUNIO

Miguel Lorente Acosta
Teresa Ortega López
Carolina Martín Martín

Pedro C. López Graos
Unidad de Igualdad de la UGR

calendariaBasta con poner en marcha una iniciativa sobre Igualdad, da lo mismo que sea de acción o de concienciación, para que desde el machismo salten voces hablando de despropósito, de inoportunidad, de despilfarro, de cosas más importantes que hacer, de que va contra algo (contra los hombres, la familia, las instituciones, el lenguaje…). No falla, el caso es atacarla, lo cual es de agradecer, pues junto al impacto y todas las consecuencias positivas que tiene la iniciativa en la conciencia de muchas personas, sirve, además, para desenmascarar a ese machismo silente y permisivo con la desigualdad y sus injusticias.

Recuerdo que cuando estaba como Delegado del Gobierno contra la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad, fui a una reunión formal y me presenté con traje y una corbata de color morado, que como sabéis es el color simbólico del feminismo y la Igualdad. Se me acercó una de las personas que habían sido invitadas y me dijo: “¿qué pasa, es que en el Ministerio de Igualdad os obligan a llevar corbatas de color morado…?” Sonreí y le contesté: “No, me la pongo porque en realidad es un detector de machistas, no hay uno que al verla no se resista  a hacer algún comentario en ese sentido”.

Es lo que ha ocurrido con “CalendariA”, una iniciativa que,  como demuestran los propios hechos, en lugar de ser un calendario más ha conseguido que las miradas se detengan sobre él y su mensaje, una llamada de atención sobre la Igualdad a través de las imágenes seleccionadas del concurso dirigido a la comunidad universitaria “Yes women can” y las palabras de sus autoras y autores. Ese ha sido su éxito nada más salir a la luz. Por un lado, la gran acogida que ha tenido, tanto que en 10 días se han agotado los 1500 ejemplares de papel (sobremesa y pared), y se han producido cientos de descargas desde la Web de la UGR, desde toda España y muchos países de Latinoamérica. Y por otro, el haber desenmascarado el machismo existente que permanece agazapado dentro y fuera de la universidad a la espera de una ocasión sencilla, pues tampoco tienen muchos argumentos como se ve en sus críticas y en los ataques vertidos (personales y de todo tipo), que han aparecido en las redes sociales y algún medio de comunicación. Son críticas que no van contra “CalendariA”, esa es la excusa, en realidad muestran el rechazo a la Igualdad, al feminismo y, por supuesto, a las personas que trabajan en ese ámbito.

Por eso es de agradecer ese doble impacto, pues tan importante es tomar conciencia sobre la Igualdad, como hacerlo sobre el machismo revestido de normalidad e “interés público” que habita en nuestra sociedad, tanto en sus aulas como por sus calles.

Y dentro de ese rechazo visceral a todo lo relacionado con la Igualdad, para el machismo cualquier referencia al lenguaje inclusivo y no sexista viene a ser como el agua bendita para los vampiros. El simple hecho de empezar una reunión o una conferencia con “buenos días a todos y a todas” ya muestra cómo algunos se retuercen en sus asientos, por eso sabíamos que “CalendariA” iba a levantar reacciones y críticas. Nada nuevo. Lo importante es detenernos en el significado de esta reacción y aprender de ella para que se entienda cómo desde el machismo trabajan a diario para que la Igualdad no avance, y ello les exige cuestionar cualquier iniciativa que entiendan que contribuye a detenerse un poco sobre la Igualdad y a posicionarse ante ella. Y “CalendariA” lo consigue, de lo contrario no se habría producido una reacción como la ocurrida sólo por escribir los meses terminados en “A” como parte de una iniciativa de concienciación apoyada en el texto y en las imágenes. No se trata de una crítica a la RAE, ni una propuesta para cambiar el nombre de los meses, tan solo se trata de una llamada de atención para enlentecer el tiempo y coger con la mirada algo de conciencia sobre la Igualdad inexistente y el machismo existente.

Y como se ha conseguido ha molestado al machismo. De ahí lo de la inoportunidad, despropósito, despilfarro, prioridades… siempre es lo mismo, quienes llevamos años trabajando en esta línea ya lo hemos escuchado casi todo, hasta la trampa del tan socorrido argumento de los costes económicos. Si se financia una iniciativa a favor de la Igualdad dicen que alguien se enriquece con ella, y si no se hace comentan que se despilfarra el dinero público, da igual de lo que se trate, puede ser “CalendariA”, una conferencia de una catedrática feminista o un congreso, siempre dicen que los costes o son para financiar al feminismo y que las personas que lo estudian y trabajan se enriquezcan, o que se trata de un despilfarro.

Y sorprende que las mismas personas que han cuestionado la iniciativa de “CalendariA” no digan nada de la publicidad sexista de cada día, de la desigualdad existente, de la violencia de género y el acoso sexual que existe en las universidades, también en la nuestra de Granada, con casos que han aparecido en los medios de comunicación y con otros muchos que llegan a la Unidad de Igualdad o aún permanecen en los pasillos de sus facultades. Llama la atención su silencio sobre esta realidad, que a muchos se les llene la boca de pedir recursos y medios para el PTS y centros de investigación y los nieguen para la Igualdad que ha de abordar situaciones terribles como las apuntadas, y que nunca hayan dicho nada cuando no existía un protocolo para prevenir y responder ante el acoso. Como también asombra su preocupación por los costes de un calendario con los meses terminados en “A” y no por lo que cuesta la violencia de género, que tal y como reflejó el estudio del Instituto para la Igualdad de Género de la UE (EIGE), realizado en 2014, cada año suponen 109.000 millones de euros en toda la Unión. Eso para el machismo es calderilla, en cambio un calendario para concienciar es un despilfarro.

El machismo está dentro y fuera de la universidad, por eso no debe extrañarnos que aproveche cualquier revuelo social para generar más confusión en la propia UGR y cuestionar las iniciativas que buscan que la comunidad universitaria tome conciencia para avanzar en Igualdad.

Desde la Unidad de Igualdad sabemos que “el tiempo a veces queda lejos de cada día”, por eso escapa sin dejar huella ni marca alguna a nuestro alrededor, y por eso hemos querido acercarlo y retenerlo con este proyecto. “CalendariA” es una iniciativa para conseguirlo que ya ha mostrado su éxito en la concienciación y en la detección del machismo. Una idea que surgió de las aportaciones y el trabajo de Carolina Martín, Pedro López y en la que también he participado, y que Sandra Carmona ha sabido plasmar con su creatividad en los formatos de sobremesa y pared con la colaboración de Enrique Bonet. Ese trabajo conjunto de la Unidad de Igualdad y de la Oficina de Comunicación de la UGR es CalendariA, sin duda un buen instrumento para “comunicar Igualdad”.

Gracias a todas, gracias a todos. Y mientras algunos no han sido capaces de pasar de la A de cada nombre, desde Igualdad caminamos “de la A a la Z” para mejorar la convivencia y erradicar la violencia.

En la Unidad de Igualdad lo tenemos claro y somos muy conscientes de la realidad a la que nos dirigimos. Como director de la Unidad agradezco el trabajo, la implicación y el compromiso de las personas que forman parte de ella, un trabajo en el que también hablamos ya del futuro proyecto de “CalendariA 2018”.

 

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