Ni contigo ni sin mí

cojaLa belleza también puede ser oscura

Post escrito por Jordina Pastó y publicado originalmente en el blog de la autora: https://unviajemocional.wordpress.com/

Ya no es un contigo si es un sin mí. Ya no hay un nosotros si tú no estás aquí. Por eso dile dónde estás a mi corazón, que desde que entré en el laberinto de tu confusión lo perdí a él, y también nuestro latir.

Y es que entre tanta perdición también perdí algo más, perdí la cuenta de tanto cuento, la perdí y no me di ni cuenta. Y en este cuento que ya nada cuenta todo lo que te presté estuvo de vuelta.

De vuelta estuvo mi piel, que se la presté a un contigo y me la devolví a un sin ti. Le presté mis labios, mi tiempo y mis sentimientos que los tuve de vuelta cuando tú dejaste de prestármelos a mí.

Y en ese dejar de estar y de venir se quedó una esperanza a medio sentir al compás de un latido que quedó sin vivir. Y sin vivir me quedé, cuando seguía tus huellas a pesar de saber que al final tú nunca estarías ahí de pie.

Con la emoción desencajada y en la memoria unas risas olvidadas, mi rostro mostró una sonrisa helada. Una sonrisa que nació a medias, una parte que era mía y la otra que te la llevaste tú. Esa sonrisa mía que a veces fue tan tuya. Porque ya sabes, a esta sonrisa le pasó como a mi felicidad, sólo sabías dármela tú.

También te llevaste las palabras y dejaste los silencios esos que chillaban por las noches y dejaban los sueños rotos. Te llevaste un futuro y dejaste mi presente apostando a todo o nada. Todo por nosotros y nada por mí. Y hasta por llevarte, te llevaste una idea, esa que creía que lo nuestro sería eterno. En cambio dejaste ese espacio que quedó entre tú y mi estado emocional. Ese todo fraccionado en una mitad, una parte muy fría y la otra sentimental.

Ya no es un contigo si es un sin mí. Porque de esos pedazos rotos que quedaron de mí, descubrí algo nuevo con lo que logré unir. Unos trozos de una asimetría emocional, desgastada por la lucha y olvidada por haberla dejado llevar. Por suerte en la construcción de un nuevo latir me asombró que tras tu ida me dejaste a mí. A mí y un yo conmigo misma, en eso fue en lo que me convertí.

Te fuiste tú con nuestros sentimientos desgastados, pero me quedé yo con unos momentos curados. Curados mis recuerdos y curada yo. Curadas mis ilusiones y curada yo. Curada yo, y mi vida también.

Por eso, tras esta guerra emocional, gobernada mi vida por la razón, la democracia votó a favor de la ilusión. Una ilusión que se convirtió en amor, amor por una misma. Por los sueños que quedaban por cumplir, por los retos que quedaban por abatir, por los momentos que quedaban por vivir.

Y tras esta batalla sentimental a mi felicidad le pasó como a mi respirar, soy yo quien me la da.

Recuerda entonces, échale valor o échale imaginación pero si empiezas sin un contigo acabarás con un sin ti. Por eso empieza por creerte, que tú eres más verdad que todas las mentiras creídas y sigue por amarte a ti también, que amarse a uno mismo será empezar a amar por encima de todas las cosas. Porque descubrir el amor propio es descubrir un amor incondicional.