Machistas sentados en el muelle de la bahía

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Post escrito por Miguel Lorente y publicado originalmente en el blog del autor Autopsia

Ha terminado el verano, pero el machismo continúa y ya mira cómo caen las primeras hojas de los arboles sobre las aceras. Tras la desenfrenada actividad estival de los “machistas de playa” (“Los Chupaycalla”, “Los Feminarcis”, “Los Machiringuitos”, “Los Machonautas”, “Los hombres equi-equi”), ahora se toman una especie de tiempo de reflexión mientras hacen las maletas y regresan al asfalto de sus ideas. Y para ello, tratándose de días todavía cercanos al verano, no hay nada como sentarse frente al atardecer y tararear la canción de Otis Redding, “Sitting on the dock of the bay”, dejándose llevar por el vuelo de los pensamientos mientras se imagina una especie de caña entre las manos para pescar cualquier argumento que se acerque a su anzuelo.

Y en esa doble actividad sobre el muelle de la bahía, la reflexión y la pesca, los machistas obtienen diferentes resultados.

La reflexión no da para mucho a tenor de lo que se observa en sus manifestaciones y comentarios, lo cual es propio de quien tiene las ideas atadas a su mundo con las cadenas de los prejuicios, los mitos y los estereotipos. Una situación que los convierte en una especie de “rumiantes funcionales”, que vomitan sus ideas y luego las tragan de nuevo para volver a masticarlas un tiempo después, y así repetir el argumento como si fuera diferente, cuando en verdad es el mismo, sólo que triturado para que sea más fácil de digerir por quien lo escuche.

Este proceso es el que hace que en los últimos 13 años, justo desde la aprobación de la Ley Integral contra la Violencia de Género, nunca antes dijeron nada al no ver sus privilegios cuestionados, lo único que hayan repetido para defender su posición es lo de las “denuncias falsas”, que las “mujeres también maltratan”, y que “los hombres no tienen presunción de inocencia”. Sobre esos tres ejes a veces introducen alguna variación, pero sólo para reforzar alguno de ellos y hacer más digerible su argumento, no para ampliar su planteamiento. Por eso, en el fondo, los machistas son una especie de ecologistas de sus ideas, pues reducen el uso de otras, reutilizan las mimas una y otra vez, y reciclan otras para sacar alguna vriación nueva, como por ejemplo ocurre con el “suicidio de los hombres por divorcios abusivos” a partir de la idea de maldad de las mujeres, o el supuesto SAP para apoyar las denuncias falsas bajo la razón de que van dirigidas a “quedarse con la casa, los niños y la paga”. Si no fuera porque se trata de ideas tóxicas y contaminantes, serían un gran ejemplo de “ecología cognitiva”.

Y en cuanto a la otra actividad, la pesca, aunque siempre echan la caña con sus razones para ver si pica alguien, algo que hacen todos los días utilizando como cebo trozos de realidad manipulada o los fragmentos de la masculinidad que ocasionan los “ataques feminazis”, la pesca que más practican es la “pesca de arrastre con redes sociales”. Un tipo de pesca propio de quien no respeta nada ni a nadie, y que lo único que busca es beneficiarse a cualquier precio.

Ellos acuden a las redes con el objeto de atacar y destruir, de arrasar el entorno para que como decíamos de “Los Chupaycalla”, no crezca la hierba ni voluntad alguna por donde ellos pasan. Por eso se muestran tan violentos y agresivos y nunca falta el ataque personal en sus “redes de arrastre”.

Al final, con estos machistas que acuden a sentarse al muelle de la bahía sucede como con los malos pescadores y cazadores, que todo lo basan en la mentira y en la manipulación. Siempre dicen que lo suyo es más grande de lo que realmente es, cuando lo que interesa es un tamaño importante, o mucho más pequeño cuando lo que cotiza es lo mínimo. Por eso son capaces de convertir el pez de las denuncias falsas, que es del 0’01% en una especie de cachalote del 80%, o afirmar que 60 homicidios de mujeres cada año son una serie de casos aislados.

En su día creyeron que todo el pescado del machismo estaba vendido y que nadie cambiaría su dieta, pero no contaron con que la injusticia, el abuso, la mentira y la violencia, o sea el machismo, estaba contaminado por la desigualdad, y esa situación es insostenible en las democracias modernas.

Por eso, a pesar de su violencia, cuando uno los ve sentados en el muelle de la bahía mientras tararean la canción de Otis Redding, se aprecia una especie de melancolía en el ambiente. No sé si será el verano que se aleja en ese atardecer o la memoria de un mundo que les dice que el tiempo pasado fue mejor, y que ellos pertenecen a él.

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El hombre de la Historia

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Post escrito por Miguel Lorente y publicado originalmente en el blog del autor Autopsia

Malditos quienes ocultan el silencio

impuesto del honor,

quienes levantan el polvo de la voz

para permanecer entre la nada.

Malditos quienes juntan sus violencias

para separar a quienes las sufren,

quienes callan y miran distantes

el atardecer de tantas vidas

como si no fueran nuestras.

Malditos quienes hablan de batallas

en el tiempo y de una historia ajena

que cava fosas en el olvido

mientras abren la salida por el túnel

del regreso…

 

Malditos sean…

 

La historia cambia cada día,

sólo quienes permanecen

la vuelven a repetir a conciencia.

Tú, hombre de la Historia, búscate

otro destino, en este ya has dejado

demasiadas cicatrices.

Toy (Love) Story 4

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Post escrito por Miguel Lorente y publicado originalmente en el blog del autor Autopsia

La humanidad está hecha de amor, es cierto que la violencia, las tiranías, las guerras, el poder… la han puesto a prueba desde el principio, pero si hemos llegado hasta aquí y aún mantenemos la esperanza de que otro mundo es posible y mejor, se debe al amor que hemos sido capaces de guardar entre las trabéculas de nuestro corazón y bajo las circunvoluciones del cerebro.

Y el amor no es sólo la emoción que se siente por alguien o algo como parte de una relación personal, el amor también es compromiso, implicación, determinación, entrega, renuncia… por ese proyecto común que surge de una sentimentalidad que va más allá de los objetivos concretos. Y no hay amor en soledad, aunque sí puedan existir las emociones que dibujan su silueta, el amor es compartido en cuanto a proyecto, con independencia de que a título personal sea correspondido o no, y aunque se viva de manera aislada, parte de su sentido viene dado por el contexto del que se aísla. Por eso el proyecto se amplía en la interacción y en la convivencia, y el amor crece y se va haciendo social en el proyecto común que se levanta sobre ese amor responsable de la sociedad y sus ideales, para dar espacio para que crezcan las relaciones personales.

La película “Toy Story 4”, con esa sencillez que significa llevarnos a la infancia para ver la vida y su realidad desde la doble perspectiva que da el retroceso del regreso y el avance de la vuelta al presente, muestra algunas de las claves de una realidad abandonada y necesitada de amor que ha cambiado lo social por lo individual, lo común por el egoísmo, el futuro por lo inmediato, el compromiso por el hedonismo, y los valores por lo material.

De nuevo Woody, Buzz Lightyear y todos sus amigos y amigas nos dan una lección de vida y nos dejan la responsabilidad de hacerla verdad a los adultos, pues para la gente más joven la película será un cuento tan pasajero como el tiempo que tarde en llegar el próximo estreno de cualquier película infantil. En otras películas de la serie han insistido sobre la amistad, pero en esta cuarta entrega han querido dar un paso más y hablar directamente de amor, y de algunas circunstancias que existen en la sociedad para impedirlo u ocultarlo.

La vida está llena de renuncias irremediables, pero no de olvidos. Confundir unas con otros sólo es parte de esa imposición de quienes necesitan el individualismo como razón para el abandono del proyecto común, y así poder anteponer lo personal al grupo. La película muestra cómo los estereotipos y una sociedad utilitarista causan daño sobre quienes sufren el peso de la discriminación, y cómo ese impacto está levantado sobre la normalidad de quienes han decidido que esas sean las circunstancias de juego, no como algo excepcional ni ocasional. Son dos los mecanismos que revela para lograr ese objetivo: la construcción de las identidades, y el uso del mito y las expectativas.

Veámoslos de manera gráfica.

  1. La construcción de las identidades. El personaje protagonista introducido en esta película, Forky, es un tenedor de plástico hecho muñeco y visto y aceptado como tal por sus iguales, el resto de muñecos. A pesar de ello sigue viéndose a si mismo como un tenedor desechable. Su identidad es ser “basura” y su comportamiento se mantiene consecuente con esa idea, hasta que Woody y sus amigos logran hacerle entender que no es así. Hasta ese momento, lo único que hace es buscar su destino en cualquier lugar para los desperdicios.
  2. El uso del mito y las expectativas. El otro personaje de la película que refleja las vías que tiene una sociedad desigual y capitalista para mantener el control es Duke Caboom, un motorista canadiense abandonado el primer día por su niño al comprobar que el juguete no hacía lo que se veía en el anuncio de televisión, y que sus saltos y piruetas en la moto no eran tan espectaculares en la realidad como en la tele. Las expectativas generadas a conciencia, al no verse cumplidas generan el rechazo en quien las espera, y la frustración y la idea de incapacidad en quienes viven la situación, llevando a la pasividad y a la frustración.

Estas son dos de las claves de nuestro tiempo utilizadas a diario para mantener la desigualdad y el orden social sobre el sometimiento de determinadas personas a las que no se les reconoce la Igualdad en su condición y oportunidades (mujeres, personas LGTBI, extranjeros, grupos étnicos…), y a quienes se les pide la demostración de “su igualdad” en un “exceso de capacidad y responsabilidad” que con frecuencia no se ve cumplido, a pesar del gran esfuerzo para lograrlo. Esta situación las hace sentir culpables e incapaces, y por tanto manipulables y sumisas, como le ocurre a Duke Caboom o a Forky hasta que se convencen de sus propias posibilidades y valía gracias a Woody y al grupo.

Porque Woody, en esta película con su inseparable Buzz Lightyear algo más distante, es quien aglutina esa conciencia crítica frente a los acontecimientos, y quien lleva su amor y compromiso a la acción para sacar adelante al grupo.

El cambio que vive el propio Woody en la película, donde al principio renuncia a su “amor personal” por Bo para al final quedarse a su lado, es sin duda la demostración clave de esa dimensión social del amor individual. La sociedad no necesita líderes distantes y ajenos, sino personas con responsabilidad que sean capaces de hacerla protagonista a través de su participación.

Y para ello, tan importante es saber renunciar como saber comprometerse y entender que sin uno mismo no se puede amar ni comprometerse con nadie. La negación del amor, de los sentimientos, de la intimidad para dejarlo todo en la otra persona o en el grupo, al final se traduce en algo artificial y perjudicial para el propio grupo y la persona, pues tan poco basta con el amor hacia uno mismo o con el amor individual.

Toy Story nos lo recuerda en su historia de amor. Una historia que hace que Woody renuncie a su amor por Bo por su compromiso por el grupo, y que luego sea el grupo el que le ayude a entender que toda la aventura es parte de su amor por Bo. Ese final de la película a su lado es un buen principio para la historia que le sucede, y de la cual nos toca ser protagonistas.

Como dice Luis García Montero en sus “Palabras rotas”, no debemos dejar que palabras como verdad, bondad, política… queden en desuso por el interés de un poder que rehúye de ellas. Tenemos que recuperarlas y gritarlas al viento, como también hemos de hacerlo con la palabra amor, porque somos una historia de amor, que no nos engañe el relato que cuentan “los que cuentan”.

La “cara B” del machismo

blog.pngPost escrito por Miguel Lorente y publicado originalmente en el blog del autor Autopsia

El machismo muestra una cara para luego imponer otra, si hubiera ido de frente, como tanto le gusta decir de los hombres, habría tropezado con su propia sombra y no habría avanzado ni uno solo de sus muchos siglos.

El machismo es la primera “postverdad” y la última mentira, a partir de su idea de cultura construida sobre la referencia androcéntrica, y de su desarrollo como una “normalidad” que toma lo masculino como universal, ya no ha hecho falta mentir ni ocultar nada, la simple asunción de ese modelo lleva a entender que la desigualdad y la jerarquización levantada sobre los hombres es la forma de organizarse más conveniente para el desarrollo de la sociedad, de manera que lo que ocurra bajo esas referencias no será nada extraño, sino parte de las diferentes alternativas que se pueden presentar.

La conciencia crítica que el feminismo ha creado sobre este modelo ha llevado a la reacción machista para mantener unos privilegios que dicen desconocer, pero que, curiosamente, ante cualquier política dirigida a establecer la Igualdad mediante la corrección de esas ventajas injustas que la cultura ha creado para los hombres, el machismo muestra su oposición y rechazo por considerarla innecesaria y un  “ataque a los hombres”. Es lo mismo que decían los esclavistas contra las leyes que abolían la esclavitud bajo el argumento de que su posición era “lo natural”.

Hoy ya no pueden criticar directamente las políticas  de Igualdad sin encontrar una respuesta contundente sobre la necesidad de las mismas, pero las razones utilizadas en las críticas que lanzan desde una aparente neutralidad ponen de manifiesto la “cara B” del machismo, mucho más oscura y profunda que la de la propia luna, aunque no tan lejana.

Los principales argumentos que utilizan sobre la violencia de genero giran alrededor de estas ideas:

  1. La violencia sufrida por las mujeres no es “de género”, es violencia intrafamiliar.
  2. Las medidas contra la violencia de género no van a favor de las mujeres, sino contra los hombres.
  3. La dimensión de la violencia contra las mujeres no es real, la mayoría de las denuncias son falsas.
  4. No hay un verdadero compromiso ni objetivo social en quienes trabajan contra esta violencia, sino un interés económico.
  5. El feminismo en verdad es “feminazismo” porque no busca la Igualdad, sino imponer un modelo de sociedad basado en la superioridad de las mujeres.

Y son precisamente esos argumentos los que revelan su forma de pensar, con qué o quienes se identifican, y los verdaderos objetivos que hay en su resistencia a trabajar por la Igualdad y para la erradicación de la violencia de género. Veámoslos.

  1. Reivindicar la “violencia intrafamiliar” como referencia indica que su modelo de familia contempla la violencia como parte de las instrumentos para conseguir los objetivos vinculados a su idea de educar. Querer llevar la violencia contra las mujeres a la familia no es buscar acabar con ella, sino devolverla al lugar donde ha estado históricamente  bajo el nombre de “violencia doméstica o familiar”, sin que este hecho la haya visibilizado ni generado una conciencia crítica capaz de desarrollar medidas específicas para prevenirla. Además, tal y como refleja el informe del INE, también son las mujeres las principales víctimas de esta violencia doméstica, concretamente un 62’2%; además de ser el 100% de las víctimas de la violencia de género.
  2. Presentar a los hombres como víctimas de una ley es admitir que todos los hombres son delincuentes, y eso lo dice el machismo, no la Ley Integral contra la Violencia de Género, que sólo actúa contra los hombres que maltratan. El machismo con este argumento muestra dos hechos: uno, la gran desconfianza en los hombres, a los que ve como “maltratadores”, y el otro, la idea de que el uso de la violencia contra las mujeres es algo que forma parte de los hombres como elemento de la identidad otorgada por la cultura androcéntrica.
  3. Hablar de “denuncias falsas” en violencia de género cuando los datos muestran que sólo se denuncia un 20-25%, y que la mayoría de las mujeres asesinadas lo son sin haber interpuesto nunca una denuncia, es presentar a las mujeres bajo los mitos históricos de la maldad y la perversidad; una maldad y perversidad dirigida de manera especial contra los hombres, hasta el punto de que no les importa “denunciarlos falsamente”.
  4. Intentar hacer creer que el interés en lograr la Igualdad y acabar con la violencia dirigida a las mujeres es un supuesto beneficio económico, cuando sólo es el desempeño de actividades profesionales desde diferentes ámbitos, bien sea desde la administraciones, las instituciones u organizaciones sometidas a todos los controles y justificaciones legales, revela de manera directa la preocupación que tiene el machismo por perder su espacio de poder, los privilegios que aporta a los hombres, y los beneficios económicos que suponen. La situación es tan gráfica que, por ejemplo, la UE gasta cada año más de 100 mil millones de Euros en violencia de genero, y nadie plantea la necesidad de ahorrar ese gasto a través de la prevención.
  5. Presentar al feminismo como “feminazismo”revela la proximidad ideológica del machismo con el nazismo y con aquellas ideologías que parten de la condición superior de determinadas personas sobre otras, y la consecuente construcción de sus identidades y su posterior desarrollo social a través del género sobre la base de dichos planteamientos. El machismo ha establecido esa superioridad en la condición de hombre, y entiende la crítica como un intento de cambiar de referencia, no de abolir dicha injusticia. Es lo que gráficamente dice la sabiduría popular con lo de “piensa el ladrón que todos son de su condición”.

Lo que el machismo intenta ocultar desde su posición de poder y la aparente neutralidad y credibilidad que conlleva, queda de manifiesto en las críticas que hacen frente a quienes buscamos la implantación del Derecho Humano de la Igualdad más allá de la inevitable formalidad. Por lo tanto, el machismo busca que en la familia, la llamada “célula de la sociedad”,  haya un espacio para la violencia, y de manera especial contra las mujeres, para que de ese modo las identidades y el orden social que empieza por casa se mantenga sobre sus dictados y dentro de su normalidad. Así lo ha hecho históricamente. Ve a todos los hombres como maltratadores por condición o por conducta, a las mujeres, por el contrario, las presenta como malas y perversas y, en consecuencia, como susceptibles de ser controladas, corregidas y castigadas a través de la violencia. Todo ello como consecuencia de unas ideas, valores, creencias… que consideran al hombre superior a las mujeres, y a la condición masculina como la referencia universal para toda la sociedad, planteamiento similar al defendido por el nazismo y el fascismo sobre otras referencias, también androcéntricas. Por eso cuestionan las medidas y a las personas que buscan transformar esta realidad y utilizan el argumento económico de los “chiringuitos”, pues no sólo defienden ideas y valores en abstracto, sino que también lo hacen del modelo de sociedad que da privilegios y beneficios económicos a los hombres.

El machismo es como un disco rayado en la forma y descarado en su posicionamiento. Tiene una “cara A” de aparente neutralidad y materializada desde la normalidad impuesta, y una “cara B” donde esconde todo su significado para pasarlo poco a poco al frente del escenario social y político. Conocer esas referencias ocultas es esencial para poder desenmascararlo, y para contrarrestar el espacio de influencia que manejan a nivel social, y ahora también en el espacio político con la llegada de la ultraderecha y la connivencia de la derecha.

El ” eneamigo “

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Post escrito por Miguel Lorente y publicado originalmente en el blog del autor Autopsia

El “eneamigo” es una nueva realidad que ha cogido fuerza en estos últimos tiempos de marcado individualismo,  y define la relación con las personas a título individual  o grupal. El concepto de “eneamigo”básicamente se refiere al uso que se hace de las personas del entorno, que pueden ser amigos o enemigos según las circunstancias cambiantes. Por ejemplo, la juventud de Valencia puede ser enemiga si se manifiesta en contra de los recortes que le afectan, pero al mismo tiempo puede ser amiga cuando apoya al Papa Benedicto XVI en su visita a la ciudad; a lo mejor hubo jóvenes que estuvieron en las dos concentraciones, pero da igual, en una fueron enemigos y en otra amigos. Otro ejemplo son los jueces, que pueden ser amigos cuando fallan a favor de tus propuestas o enemigos cuando lo hacen en contra, la idea no es cuestionar o destacar la acción de un juez o Tribunal, eso siempre ha ocurrido, sino presentar al conjunto bajo la sospecha o el reconocimiento según interese en un momento determinado. Algo parecido sucede con los medios de comunicación, que pasan de ser garantes de la pluralidad y la libertad, a ser los instrumentos de la manipulación y la conspiración cuando las informaciones cuestionan sus actuaciones, y de nuevo se hace a través de la generalización, no de la crítica concreta.
Es el camuflaje en la mirada, la realidad es la misma, las personas no cambian, pero se ven de forma completamente distinta según la mirada se tiña de un significado o de otroAntes ocurría exactamente lo contrario, las posiciones, las ideas y las personas estaban perfectamente definidas y situadas en un lugar concreto del cual era muy difícil cambiarlas. La frase que resumía esta situación era aquella tan repetida por George Walter Bush, y que luego tantos otros pronunciaron: “Conmigo o contra mí”, decían. Y si estabas en un lado eras amigo y si te situabas en el otro eras enemigo, daba igual porqué lo hicieras y lo que llevaras a cabo con posterioridad, la etiqueta te identificaba y quedabas marcado para siempre dentro de un grupo, como  se marca al ganado. Todo era parte de una estrategia dirigida a redefinir las identidades sobre elementos superficiales y claramente influenciables que iniciaron los neoconservadores norteamericanos, para buscar la identidad por contraste en lugar de hacerlo sobre elementos propios y definidos y así aumentar la sensación de miedo e inseguridad. La táctica era sencilla, se tomaban algunas referencias genéricas y a partir de ellas para saber quién era uno lo importante era dejar muy claro lo que no se era. Por ejemplo, yo no sé lo que soy cuando digo que soy patriota, pero sé muy bien que estoy en contra de los inmigrantes, de la multilateralidad en las relaciones internacionales, de determinadas religiones… Todo estaba claro y cada uno en su sitio. Todos sabían lo que no eran y, por tanto, lo que eran al no serlo, y, de este modo, todos estaban donde tenían que estar.
Sin embargo, la rigidez de estos planteamientos neoconservadores perdió fuerza cuando el contraste de la amenaza se difuminó, y cuando la experiencia mostró los diferentes colores y tonos de la realidad. Ya no se podía colorear con las ideas, por lo que se cambió de estrategia y se pasó a camuflar las miradas otorgando significado a las situaciones y a las personas según las circunstancias, daba igual que un día fueran una cosa y al día siguiente la contraria, lo importante era que en los dos días se hacía un crítica al otro y una reivindicación de la posición propia.
Es parte de la negación de las ideologías que se intenta imponer en el momento actual. Ahora lo que importa son los hechos y lo que se busca es el apoyo funcional del voto, no del compromiso, pues el compromiso exige reciprocidad y participación, y eso molesta a quien quiere imponer sus decisiones, pero también sus ideas y sus valores en una clara exaltación de la ideología, pero de su ideología. Por eso dijo Rajoy en una entrevista en la SER el 4-4-11 que iban a hacer un programa para que lo votaran la mayoría de los españoles, que había que “terminar con el soy del Beti manque pierda”. Todo vale según me sea útil, la única ideología es el poder bajo mis referencias, y por ello se puede ser “el partido de los trabajadores” y hacer una reforma laboral contra los trabajadores, o estar a favor de la igualdad y criticar a las mujeres y al feminismo como causantes de una violencia de género estructural… O lo ocurrido ayer mismo en el Congreso con la comparecencia del Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que ha pasado de reconocer que pudo haber algún “exceso policial” (21-2-12) a identificar a los estudiantes con radicales violentos que atacan a la policía.
Son los “eneamigos”, hoy amigos, mañana enemigos, da igual el planteamiento ético y la coherencia, lo importante es que en los dos días se obtiene algún beneficio al considerarlos de forma contraria.

Machismo gratis total

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Post escrito por Miguel Lorente y publicado originalmente en el blog del autor Autopsia

Con frecuencia los machistas actúan como los niños cuando hacen alguna travesura que quieren ocultar. Se oye un ruido en el salón donde un niño anda jugando, entra el padre o la madre para averiguar qué ha ocurrido, ve que hay un jarrón roto en el suelo, y lo primero que dice el niño mientras intenta ocultar el balón tras su cuerpo, es “yo no he sido…” Y lo hace porque en verdad cree que en su mundo esa explicación es suficiente para alejar las dudas y llevarse la sospecha.

Los machistas que saltan a las redes como si estas fueran la arena del coso, no hablan desde la inocencia infantil, sino desde la falta de costumbre de siglos de impunidad. No están acostumbrados a que se les exija por todos los “jarrones rotos” de su violencia ni a dar explicación alguna por nada, por eso intentan lo del “yo no he sido” negando la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones. Pero como observan que ya no tienen éxito y sólo se lo creen ellos mismos, ahora tratan de incorporar algún argumento nuevo  para intentar pasar desapercibidos, a pesar de que las consecuencias de su violencia son objetivas.

La última estrategia del machismo es hacer creer que el trabajo contra su modelo y la violencia de género no es legítimo, y que las acciones realizadas desde el feminismo y las instituciones que abordan estos casos de violencia, se llevan a cabo por los beneficios económicos de quienes defienden y trabajan por la Igualdad. Por eso, entre otras iniciativas, desde la ultraderecha han pedido conocer la identidad de trabajadoras y trabajadores bajo un primer argumento que hablaba de “ideología”, aunque después hayan cambiado sus razones, aunque no las acciones. Para ellos la derecha ni el machismo son ideología.

Lo que busca el machismo con ese argumento es un doble efecto, por un lado presentar ese trabajo como las tareas de una especie de mercenarios que sólo buscan un interés material; y por otro, hacer creer que dichas personas necesitan aumentar el número de casos de violencia de género, y con ellos el ataque a los hombres, la familia, el orden social…  para enriquecerse mucho más a costa del sufrimiento de quienes sufren la injusticia de esa estrategia, que son los hombres “denunciados falsamente”.

La estrategia no es nueva, si se revisa la hemeroteca, al argumento económico es el que más se utiliza contra las personas a quienes se busca criticar, y presentarlas como interesadas en su trabajo y compromiso sólo por el interés económico. Un ejemplo cercano lo tenemos en la visión estereotipada de la política que se suele dar desde estas posiciones, sobre todo cuando se actúa contra personas y los partidos de izquierdas, porque en su modelo de sociedad la derecha representa el status y la riqueza, y es legítimo, según sus argumentos, que tengan dinero y que realicen actividades de todo tipo para conseguir más ganancias a título personal, además de gestionar la política. Por el contrario, la izquierda es presentada como un grupo de personas que llegan a la política para enriquecerse y con la revancha de “quitarle a los ricos” lo que tienen; y todo ello porque son incapaces de ganarse un sueldo por méritos propios.

El machismo ha recuperado esta estrategia para defender su posición porque sabe que genera ese doble impacto: la crítica a través de la idea de instrumentalización de las propuestas a favor de la Igualdad, y el odio contra todas las personas que las secundan y desarrollan al mandar el mensaje de que lo hacen para enriquecerse (asociaciones, organizaciones, profesionales…) sobre el dolor de quienes sufren las consecuencias negativas de esas iniciativas, que para ellos, como hemos apuntado, son los hombres buenos y honrados “denunciados falsamente”.

Y no es casualidad. En el machismo perciben que toda la transformación que vive la sociedad a favor de la Igualdad, además del cambio cultural que conlleva, supone una pérdida de los beneficios que la desigualdad otorga a los hombres.

Los privilegios de los hombres debidos al machismo son “gratis total”, no necesitan subvenciones, ni ayudas, tampoco iniciativas parlamentarias ni planes de acción, ya cuentan con los Presupuestos Generales del Estado como financiación, con la cultura como marco, y la normalidad como protocolo de actuación. Los hombres ya disfrutan de una brecha salarial a su favor, de una mayor ocupación laboral, de mejores puestos en el trabajo y en los espacios de decisión, de mayor tiempo de ocio, concretamente un 34% más cada día, mientras que las mujeres se tienen que dedicar un 96% más a las tareas domésticas, y un 26% más al cuidado de hijos e hijas (CIS, marzo 2014). El último ejemplo lo tenemos en la decisión del Tribunal Constitucionalde declarar inconstitucional el cálculo de las pensiones en los puestos de trabajo a tiempo parcial, entre otras razones por existir una discriminación de género en este tipo de actividades laborales que lleva a que el 75% del mismo sea desarrollado por mujeres.

El machismo no da puntadas sin hilo, y cuando recurre al argumento de los beneficios económicos y los “chiringuitos” del feminismo y de quienes trabajan por la Igualdad, además del ataque, lo hace porque perciben que sus beneficios y privilegios se están resintiendo, de ahí su resistencia y ataque. Porque quieren mantener los privilegios de la desigualdad y el “gratis total” que les proporciona el machismo.